La cultura del vino, por la cual Chile es reconocido a nivel internacional, sumado a la posibilidad de conocer y vivir las tradiciones campesinas más profundas de la zona central, son parte esencial de esta ruta y una invitación poderosa para descubrirla.
En términos prácticos, la Ruta del Maipo es como se le llama a la autopista que recorre la Carretera Panamericana o Ruta 5 desde la Región Metropolitana de Santiago hasta el límite con las provincias de Curicó y Talca, en el Maule.
Pero en rigor, este recorrido es muchísimo más que eso. El valle del Maipo es uno de los valles longitudinales más emblemáticos del país, y un destacado corredor geográfico y vitivinícola. Abarca desde los pies de las altas cumbres de los Andes hasta las planicies aluviales del centro y los cordones de la cordillera de la Costa, conformando un contraste paisajístico extraordinario. Aquí se encuentran algunos de los suelos más fértiles de Chile, lo que es potenciado por un clima mediterráneo de verano secos y alta oscilación térmica, que históricamente ha facilitado el desarrollo de la agricultura.
El poblamiento del valle se remonta a culturas prehispánicas, como las de los períodos Agroalfarero Temprano y el complejo cultural Llolleo, los que más tarde tuvieron contactos estrechos con los incas, convirtiendo a todo este territorio en un importante centro administrativo para el imperio. Con la llegada de los españoles, el Maipo fue el lugar escogido por los conquistadores españoles para construir las primeras estancias y haciendas coloniales. Entonces, esta ruta se consolidó como el antiguo Camino Real, como se llamaba al trayecto que unía la capital con el sur del país y que propició la fundación de villas estratégicas como Rancagua (1743), San Fernando (1742) y Curicó (1743).
Ya en el siglo XIX, grandes familias de la naciente República de Chile adquirieron estas tierras para fundar las primeras viñas con cepas nobles traídas directamente de Francia, sentando las bases de la identidad rural que conserva hasta hoy.
Hoy el Valle del Maipo es reconocido como epicentro de la producción de frutas, verduras y hortalizas de exportación, y también como cuna de la vitivinícola. Aquí se producen algunos de los mejores vinos Cabernet Sauvignon y Carmenere del mundo, lo que ha dado a pie una industria potente, vinculada no solamente a la producción de etiquetas, sino también a una creciente oferta de enoturismo, que prolifera en este valle, pero también en otros aledaños como Cachapoal, Colchagua y Curicó.
Puente Alto – Rancagua: 74,8 kilómetros, por Ruta 5 Sur y Acceso Sur
Rancagua – San Fernando: 54 kilómetros, por Ruta 5 Sur
San Fernando – Curicó: 55 kilómetros, por Ruta 5 Sur
Total Ruta Maipo: 183,8 kilómetros