Es fácil enamorarse de los paisajes del sur de Chile. Más aún cuando uno se propone recorrer una de sus rutas escénicas más espectaculares: la Ruta de Los Lagos.
Este trayecto serpentea a través del corazón verde de las provincias de Ranco, Osorno y Llanquihue, en un recorrido que atraviesa las suaves planicies y lomajes de la Depresión Intermedia, flanqueado al oriente por los imponentes picos nevados de la Cordillera de los Andes y al poniente por los densos bosques templados de la Cordillera de la Costa. El paisaje es un mosaico de praderas siempre verdes, humedales urbanos rebosantes de avifauna, ríos cristalinos y la imponente presencia del lago Llanquihue, cuyas aguas color azul profundo a los pies de los volcanes Osorno y Calbuco conforman una posta idílica para los viajeros.
De norte a sur, este recorrido puede comenzar en la histórica comuna de Río Bueno, ubicada justo en la desembocadura del lago Ranco y famosa por sus balnearios fluviales y sus campos ideales para la cría de ganado y la producción lechera.
Avanzando hacia el sur, la ruta se adentra en la provincia de Osorno a través de Río Negro y Purranque, dos comunas unidas por su profunda identidad campesina. Mientras Río Negro invita a explorar los misterios de sus ríos de aguas oscuras y la belleza salvaje de sus bosques, Purranque destaca por su herencia ferroviaria, sus casonas de madera de principios del siglo XX y el acceso a caletas y santuarios naturales como Manquemapu.
Al aproximarse a la cuenca del lago Llanquihue, la ruta se impregna de la fascinante mezcla cultural entre las tradiciones de las comunidades huilliches, los primeros habitantes de esta región, y la colonización alemana que llegó a mediados del siglo XIX, impulsada por el Estado chileno, y que transformó profundamente la fisonomía física y cultural de este territorio.
El primer hito lacustre es Frutillar, reconocida como Ciudad Creativa de la Música por la UNESCO. Allí destaca el gran Teatro del Lago, construido sobre el lago Llanquihue, y una herencia arquitectónica, cultural y gastronómica, que transporta a los visitantes hacia la atmósfera de las ciudades europeas.
Siguiendo por la costanera se llega a Llanquihue, la “Capital de los Humedales Verdes”, un punto geográfico único donde el lago desagua para dar vida al río Maullín y donde pasarelas urbanas permiten observar aves migratorias que viajan desde el hemisferio norte.
El final del recorrido está en dos de los centros turísticos e industriales más importantes de Chile. El primero es Puerto Varas, una urbe cada vez más sofisticada, que en los últimos años ha atraído a decenas de profesionales que han llegado desde Santiago en busca de una mejor calidad de vida, y que es la antesala del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el área protegida vigente más antigua de Chile: acaba de cumplir 100 años de existencia.
El segundo es la ciudad de Puerto Montt, que se levanta justo frente al Seno de Reloncaví, está justo donde la Cordillera de los Andes comienza a perder altura para hundirse finalmente en el mar, dando origen a los grandes archipiélagos australes.
Capital de la Región de Los Lagos, Puerto Montt es uno de los centros económicos del sur del país, desarrollado principalmente gracias a la industria del salmón. Pero también marca el punto de inicio de la Carretera Austral, una de las rutas escénicas más espectaculares del mundo, que permite adentrarse en la Patagonia profunda.
Pero eso ya es otra historia.
Total ruta: 182,8 kilómetros